Las vacaciones que necesito nunca llegarán o quizá soy aquellos días que siempre prefieren ignorar... es que he sido malo por tantos tantos años, pero es todo lo que será mi vida. Es la locura. Esta locura que me hace tomar aliento para luego correr.
Tic-tac, tic-tac, tic-tac, tic-tac... de repende despierto para darme cuenta de que la vida se me está yendo entre las horas. Como mi hermana dice, ya no tengo 19, y ya no soy tan joven como para matar el día de hoy. Siento que el Sol comienza a volverse anaranjado, pero aún no eclipsado.
¿Morir? creo que no estoy asustado. Supongo que tiene que pasar para después ir a quién sabe dónde. Si llego a un cielo más vale que haya un gran concierto. Mientras eso pasa debo vivir en el éxtasis, en la casa de los amantes celosos. Tal vez debería de comprar un equipo de futbol... o hasta un nuevo jet... ¿tengo razón?; sí, absolutamente; sí, claro, ciertamente estoy en lo correcto.
Ahora comienzo a no comprender todo: somos nosotros y ellos, tú y yo, negro y azul, arriba y abajo, todo lo que hacemos y elegimos es lo que hace a cada quien. Es adentro y afuera, con y sin... ti. Son todas esas sensaciones, sentimientos y colores que te gustan y que yo apenas comienzo a descubrir en el viaje, aunque algo tarde... me ha alcanzado. Ahora hay alguien en mi cabeza pero no soy yo y la banda en la que toco se ha vuelto loca. Es maravilloso.
Ya, ha llegado. Al fin, el Sol ha sido eclipsado por la Luna.